
Anoche soñé que me casaba con Bertín Osborne. Conocía a su familia -en este caso, mi familia política, y de todos estos, mis únicos contemporaneos eran sus nietos. E. me preguntó si Bertín cantó en nuestra boda. Yo creo que no.
Me hubiera gustado casarme -en el sueño- con Armando Reverón. De seguro, esta dieta de viajera, tiró por el suelo la calidad de mis infidelidades oníricas.
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